mar. Mar 19th, 2019

Estudio revela los metros cuadrados en los que vive una persona en Bogotá según su clase | Vivienda | Mis finanzas



El profesor de la Universidad Javeriana Juan Guillermo Yunda llegó a la conclusión de que el espacio de vivienda que le corresponde a cada persona que habita en Bogotá es uno de los mayores indicadores de la desigualdad social en la caudal.

Y lo concluyó porque, a posteriori de cruzar bases de datos de predios con las de población del Dane, encontró que los estratos más bajos tienen menos metros cuadrados por natural en sus viviendas, y los más altos, un 650 por ciento más, en promedio. En el clase 1 son 18 metros y en el 6, 116.

El profesor Yunda hizo el adiestramiento con los datos de predios del 2011 de Catastro y los de población del censo del 2005, porque no quiso utilizar las proyecciones de población de abriles posteriores.

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Su trabajo consistió en cruzar las cifras de habitantes por manzana con los metros construidos para vivienda, incluidos espacios de cuartos, cocinas, salas de estar, espacios de circulación o garajes interiormente de edificios residenciales.

Luego de obtener el número de metros cuadrados por manzana, consideró los estratos; un maniquí muy colombiano, es sostener, clasificar la población por niveles, dependiendo de la calidad de la vivienda en la que vive; mientras beocio calidad, más bajo el clase.

Al analizar la situación de 31.176 manzanas, encontró que en la caudal, el espacio habitable por persona puede variar entre 5 y 971 metros cuadrados.

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En áreas de estratos altos (4, 5 y 6), los espacios superan los 75 m². En esas zonas hay numerosos garajes de estacionamiento subterráneo, y hay casos con piscinas y otras instalaciones. Para los estratos bajos (1, 2 y 3), los metros disponibles están por debajo de los 33 m². Lo paradójico es que en los bajos vive más del 86 por ciento de la población y en los altos, menos del 14 por ciento.

“Esto señala los enormes desequilibrios en los espacios de vida de toda la ciudad”, señala el estudio.

Yunda precisa que en las zonas de clase suspensión, adicionalmente de grandes apartamentos se tienen generosas áreas comunes, como piscinas o gimnasios, y hasta cuatro o cinco parqueaderos por vivienda. Por el contrario, las viviendas de interés social son cada vez más pequeñas, con áreas inferiores a 50 m².

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LA INFORMALIDAD MANDA

Uno de los asuntos sobre los que el investigador ardor la atención en su estudio es que en Bogotá no es necesariamente cierta la imagen de que mientras más edificios, decano densidad y más personas habitando en el espacio.

Explica que los edificios de mérito no tienen más personas, precisamente porque hay más espacios diferentes a la habitación que en los estratos más bajos, y menos personas viviendo en esos lugares. Son estratos en los que las personas tienen la capacidad de fertilizar por más metros para residir.

En cambio, en zonas de los bordes sur y oeste, de origen informal y con predominio de casas (propiedad no horizontal), es traumatizado el aglomeración porque varios hogares habitan la misma vivienda. No es sin cargo que Patio Atún, en Kennedy, tenga la densidad más reincorporación de la ciudad, 715,3 habitantes por hectárea, casi el 350 por ciento más que el promedio (2018).

“Lo que refleja es que a pesar de que veamos edificios en mérito en el borde uruguayo, no vive tanta concurrencia allí como en una manzana de origen informal en Ciudad Bolívar”, comenta Yunda.

El estudio ardor la atención sobre el peso de la informalidad en el modo de ocupación del demarcación, que se mantiene vivo en el siglo XXI y sigue marcando el paisaje. “Nuestros cálculos sugieren que, no obstante el exposición financiero de la ciudad, aun en las últimas décadas, muchas familias continúan encontrando en esta modalidad de colonia la única forma de ingresar a una vivienda en propiedad”, dice el documento.

Según el estudio, en el 2005, 1’275.301 personas vivían en las más precarias condiciones de hábitat, un 20 por ciento de la población. En total, el 55 por ciento de la concurrencia vivía en lugares desarrollados informalmente.

Según las bases de datos utilizadas, aproximadamente el 60 por ciento del crecimiento de la ciudad contemporáneo se produjo a través de urbanística formal y el 40 por ciento, del informal.

¿PARA QUIÉN SE DEBE EXPANDIR LA CIUDAD?

Esta es la pregunta que plantea el profesor Juan Guillermo Yunda, tras el estudio que mostró que los estratos más bajos tienen menos espacio para residir que los altos.

¿Entonces qué refleja?

Muestra que hay mucha desigualdad de comunicación al ámbito construida.

¿Y cuántos metros debería ser el unificado?

Lo importante aquí no es sostener si hay o no un unificado, lo importante es mirar alrededor de el futuro cómo podemos mejorar la calidad de vida de las personas que tienen unos espacios. La esencia no es otra cosa sino expandir la ciudad, y en esto es importante la coyuntura del estudio del POT. Y la pregunta es: ¿para quién estamos expandiendo?

Lo que se debería es producir más vivienda de interés social, o vivienda a la que las personas puedan ingresar a vivienda con buenos estándares.

LO MÁS DENSO COINCIDE CON LOS ESTRATOS MÁS BAJOS

Los datos de la Secretaría de Planeación muestran que Bogotá es una ciudad en donde predominan los estratos 2 y 3, que están regados por toda la ciudad y representan el 66,14 por ciento del total de predios residenciales. Si se suman los de clase 1, el porcentaje llega al 73,44 por ciento.

Esta guarismo no incluye depósitos ni garajes en propiedad horizontal, solo vivienda, según Planeación.

Con datos del 2019, se evidencia que las zonas más densas, es sostener, aquellas en donde viven más personas por hectárea, están en las localidades donde predominan estos estratos. Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal figuran en la directorio de localidades con decano predominio de estratos 2 y 3 y con zonas interiormente de ellas que tienen las densidades más altas.

Mientras el promedio de Bogotá es de 218 habitantes por hectárea, en barrios de la Dispositivo de Planeamiento Zonal (UPZ) de Patio Atún (Kennedy), la guarismo llega a 715,3. En 44 de las 115 UPZ en que se divide la ciudad, la densidad está por encima: hay 15 donde la densidad está por encima de 400 habitantes por hectárea.

La averiguación Multipropósito del 2017 estimó que el 76,9 por ciento de los residentes de Bogotá pertenecen a los estratos 2 y 3, y si se suma el clase 1, el porcentaje llega al 86 por ciento.

En relación con el estudio de la Universidad Javeriana, estos dados evidencian que zonas de origen informal son las que presentan las mayores concentraciones de población en menos ámbito. Es el caso de Patio Atún, en Kennedy, o barrios de zonas como Ciudad Bolívar, donde predominó la formación ilegal de los barrios, que con el tiempo fueron legalizados.

Allí, las grandes concentraciones de población se dan en casas, es sostener, propiedad no horizontal.

YOLANDA GÓMEZ TORRES
EDITORA EL TIEMPO

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