mar. Mar 19th, 2019

Ojo con las inversiones ‘made in USA’ | Mercados



No pretendo buscarme problemas con Donald J. Trump, pero los inversores europeos debemos tener en cuenta un nuevo factótum a la hora alterar en activos denominados en el billete verde: el coste de cobertura de divisa.

Siempre que acudamos a nuestro asesor de inversiones escucharemos la frase: “Es importante persistir una buena diversificación en la cartera”. Una buena diversificación se entiende por tener en nuestra cartera diferentes tipos de activos en diferentes áreas geográficas y en diferentes divisas, que, a su vez, estén descorrelacionados entre ellos. Desgraciadamente para el inversor europeo esto es cada vez más difícil y, sobre todo, cada vez es más caro de aceptar a límite esta logística correcto al aumento en los costes de cobertura de divisa, o el cost of hedging, como lo llaman los anglosajones.

Uno de los riesgos principales a la hora de alterar es el de divisa. Cuando invertimos en monedas diferentes a la nuestra (en este caso el euro) nos puede ocurrir que la divisa en la que estemos invertidos se aprecie, lo cual sería positivo para nuestra inversión, o se deprecie, lo cual sería imagen. Para eliminar el sensación imagen, tenemos la posibilidad de cubrirnos de ese aventura, o pedir que otro lo haga por nosotros, que es lo que ocurre cuando decidimos comprar la clase cubierta del fondo de inversión en el que estamos interesados. Esta clase indagación ofrecer el retorno del activo subyacente, pero eliminando el aventura de tipo de cambio.

Por ejemplo, si queremos alterar en un fondo de renta variable estadounidense, estaríamos expuestos a lo que hagan los precios de las acciones del S&P 500, pero no a lo que haga el dólar. Para eso, suelen usar un pacto de forward a tres meses que, a su vez, se va renovando a medida que va venciendo. Para el cálculo del forward se tiene en cuenta el tipo de cambio spot (tipo de cambio contemporáneo) y el diferencial de tipos de interés a ese plazo entre ambas zonas geográficas. Como se pueden imaginar, correcto a la continua subida de los tipos de interés en Estados Unidos y a los tipos negativos en Europa, este diferencial se encuentra en este momento en máximos históricos.

Hoy en día tomar posiciones en dólares y cubrir el aventura de divisa a 12 meses instinto supone un coste de aproximadamente del 3,5%. No se proxenetismo de una comisión, sino de una circunstancia de mercado que hace tremendamente cara la cobertura de divisa y este es un tema que conviene tener en cuenta a la hora de alterar. Esto no ocurre solo cuando se quiere cubrir el dólar, sino además con otras divisas desarrolladas, como la libra o incluso el yen, que a pesar de tener los tipos al 0%, suponen un coste para el inversor europeo.

¿Cuáles son las previsiones? Parece que los tipos de interés van a permanecer bajos en Europa durante una temporada larga. Desde el Asiento Central Europeo, se apunta que podemos tener la primera subida de tipos de interés luego del verano de 2019, pero hay que recapacitar que el tipo de depósito se encuentra en imagen (-0,40%) y tiene pinta de que el primer paso que puedan dar sea situarlo primero en niveles de -0,20% para, quizás, terminar 2019 en el 0%. Los más optimistas apuntan a dos subidas de tipos en 2020 hasta niveles de 0,5% y otras dos en 2021 hasta niveles del 1%, por lo que el ritmo de subidas en Europa se atisba tardo exceptuado que veamos algún tipo de presión inflacionista. Por el contrario, en Estados Unidos se paciencia una nueva subida de 0,25% para diciembre de este año (la cuarta en 2018) y otras tres para el año que viene. Si esto es así, el coste de la cobertura seguirá ampliándose en 2019.

Implicaciones para la inversión en renta fija. En este momento, un inversor europeo que se plantee alterar en el bono estadounidense a dos primaveras, que paga ya un 2,85% y cubre la inflación chaqueta, pero no quiera responsabilizarse el aventura de divisa y pague por ello el coste de la cobertura, se quedará sin rentabilidad. Es más, obtendrá rentabilidad negativa. Esto nos debería aceptar a auxiliar inversiones en activos en euros, a pesar de que los tipos de interés están históricamente bajos, pero, al menos, positivos en algunos activos.

Otra opción, más arriesgada y volátil, eso sí, es la inversión en activos denominados en dólares sin cubrir el aventura de divisa, ya que, al estar allí los tipos de interés altos, ofrecen rentabilidades interesantes. Como decíamos, el bono a dos primaveras estadounidense se sitúa en el 2,85% y el 10 primaveras, en el 3,1%, lo que en este momento es un válido atractivo para muchos inversores globales, principalmente asiáticos.

Por zaguero, la tercera opción es persistir posiciones diversificadas en renta fija mundial con exposición cubierta si lo que queremos es tener protección en caso de un crash en los mercados ya que, tradicionalmente, la duración (sobre todo en bonos de gobierno) suele desempeñarse como refugio en momentos de crisis.

César Ozaeta es Gerente de fondos en Abante

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