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Humus sólido para evitar la pérdida de nutrientes en tu cultivo

septiembre 13, 2020


Nutrientes

El nitrógeno, el fósforo, el potasio, el magnesio y el calcio son esenciales para la producción agrícola porque aportan nutrientes a los cultivos y son la base de la productividad de los suelos. No obstante, si las plantas no absorben estos nutrientes, se corre el riesgo de que estos se pierdan por diferentes vías, por ejemplo, lixiviación, escorrentías o emisiones, con los correspondientes sobrecostes para la explotación agrícola. Encontrar la cantidad exacta de nutrientes que precisan las plantas y optimizar el momento y el modo de aplicación de dichos nutrientes puede dar lugar a un beneficio económico y a un efecto positivo para la salud humana y el medio ambiente, incluidas la sanidad y la fertilidad de los suelos.

Para el agricultor, lo ideal sería reducir al mínimo o impedir por completo y de la mejor manera posible la pérdida de nutrientes. Pero… ¿cómo podemos hacerlo? Tranquilo, no es complicado. Se trata de realizar un uso eficiente de los recursos siguiendo una serie de buenas prácticas en la explotación agrícola.

 

Materia orgánica

Está demostrado científicamente que el suelo de los invernaderos posee un bajo contenido de materia orgánica. Un estudio de la Universidad de Almería, dirigido por el doctor ingeniero agrónomo Julio César Tello (Departamento de Producción Vegetal), titulado ‘La materia orgánica del suelo y su relación con la microbiota patógena y no patógena de las plantas’, y que evaluó 43 suelos bajo plástico, explica que cuando se analizaron estos en condiciones controladas para conocer el vigor de las plantas que crecieron en ellos, “el vigor fue significativamente mayor en aquellos suelos con mayor contenido en materia orgánica y en consecuencia con mayor densidad de hongos y mayor diversidad de géneros”.

En general existe una idea muy distorsionada de lo que es la materia orgánica del suelo; se suele identificar con el mantillo o la hojarasca y se piensa que es un componente nutritivo, mientras que son dos subsistemas diferentes. La materia orgánica del suelo afecta enormemente a las propiedades físicas y químicas del suelo, hasta el punto de que todas sus propiedades físicas tienen que ver con el contenido de materia orgánica edáfica, incluidos los aspectos relativos a la erosión.

La estructura física y química y la actividad biológica del suelo son fundamentales para sostener la productividad agrícola y de ellas depende, en su complejidad, la fertilidad del suelo. La gestión de los suelos mantendrá y mejorará la fertilidad de los mismos reduciendo al mínimo la pérdida de suelo, nutrientes y sustancias agroquímicas a consecuencia de la erosión, así como los escurrimientos y la lixiviación en la superficie o en las aguas subterráneas. Esas pérdidas se producen por una gestión ineficiente e insostenible de estos recursos, además de que sus efectos nocivos pueden desbordarse.

 

Gestión

A través de una adecuada gestión, se puede mejorar la actividad biológica del suelo y proteger la vegetación natural circundante. ¿Cómo?

  • Hay que administrar la finca de acuerdo con las propiedades, distribución y utilización potencial del suelo, llevando un control y un registro de los insumos y productos de cada unidad de gestión agraria.
  • La conservación o el enriquecimiento de la materia orgánica del suelo mejora con la rotación de cultivos, favorable para el suelo, y la utilización de prácticas de laboreo apropiadas, ya sean mecánicas o de conservación.
  • Conservar la cubierta del suelo para reducir al mínimo su pérdida por erosión eólica o hídrica.
  • Con la aplicación de sustancias agroquímicas y fertilizantes orgánicos e inorgánicos en cantidades, aplicaciones y métodos adecuados a las necesidades agronómicas y ambientales del suelo.





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